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15 nov 2009

El riesgo - II

Siguiendo con el post anterior, seguimos viendo varios de los errores que comunmente se cometen cuando manejamos el riesgo.

Una concepción muy arraigada en los que entienden algo de riesgo es que este se puede medir por desviaciones estándar. Sacamos un promedio, calculamos la desviación y mientras más grande sea el riesgo es mayor. Puede que la lógica detrás de esta creencia sea la correcta, pero la verdad es que la desviación estándar indica que en un mundo donde pocas cosas son predecibles alrededor de 2/3 de los cambios sobre el promedio caerán dentro de ciertos límites predecibles (+1/-1 la desviación estándar) y que las variaciones mas allá de 7 veces la desviación son casi imposibles, sin embargo, si vemos la vida real veremos que en la última gran caída de la bolsa hubo movimientos que sobrepasaron 30 veces las desviaciones estandar calculadas para ciertos sectores de la bolsa. Es por esto que el análisis de riesgo necesita de métodos que no utilicen la desviación estándar. Cualquiera que busque un número que represente el riesgo está en busca de problemas.

Otra concepto que nos es difícil de comprender es la paradoja humana de la comprensión matematica, lo que numéricamente es equivalente, psicológicamente no lo es. Por ejemplo, la reacción de la gente será probablemente distinta si les indicas que probable que pierdan todo su dinero en una inversión solo cada 30 años, a que si se les dice que tienen una probabilidad de 3.3% de perder dinero al año. Lo mismo se aplica por ejemplo en los vuelos de avión. A un grupo de personas se les dijo que las estadísticas mostraban 1 accidente cada 1000 años. Todos respondieron que tomarían el avión. Luego a otro grupo se les dijo que se caería un vuelo de cada 1000. Sólo el 70% lo quiso tomar. En ambos la probabilidad de accidente era la misma, simplemente se formuló distinto.

Por ultimo nos hemos acostumbrado a ciertos comportamientos en las empresas que mal entendidos o llevados a un nivel no adecuado las pueden afectar profundamente. No tolerar la redundancia, esta es vista más como un desperdicio, como si estuviera restándole valor al accionista. La naturaleza nos enseña que la redundancia es a veces necesaria. Los órganos que más nos fallan normalmente son los pulmones y los riñones, la naturaleza nos dió 2, se puede sobrevivir con uno. Redundancia en su más pura expresión. Otro concepto que nos han vendido como positivo es el apalancamiento, no lo es tanto, el endeudamiento hace a la empresa un porcentaje más debil, si estamos altamente endeudados, podríamos terminar perdiéndolo todo si nos quedamos sin trabajo no? Lo mismo pasa con las empresas, un alto ratio de endeudamiento puede afectarlas profundamente cuando se pierde una meta de ventas, fluctua el tipo de cambio o cambian las tasas de interés.

Otro aspecto es la sobre-especialización, han habido teorías incluso que dictaban que para alcanzar el nivel de eficiencia óptimo cada país debería dedicarse a producir sólo un producto, en el cual sean los mejores. Esta teoría obviamente no considera los cambios abruptos, no esperados, como cambios climáticos, sequías por ejemplo.

Uno de los grandes mitos del capitalismo es que se trata de incentivos. De hecho la utilización de compensaciones aumenta los riesgos. El ser recompensados puede incentivar a los ejecutivos a tomar decisiones que lleven a la empresa a generar un porcentaje de utilidad, pero también asumiendo un porcentaje de riesgos. Al pasar los años recolectarían una gran cantidad de incentivos, pero al entrar en caída por los riesgos que esas decisiones generaron los ejecutivos tendrían que disculparse, pero claro, no devolverían los incentivos. En la industria cada vez se vuelve más común encontrar CEOs millonarios junto con inversionistas quebrados.

Finalmente hay que recordar, el riesgo más grande esta dentro de nuestra percepción de nosotros mismos: Sobre-estimamos nuestra capacidad y sub-estimamos las cosas que en las que podríamos cometer errores.

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Traducido y basado en el artículo The Six Mistakes Executives Make in Risk Management por Nassim N. Taleb, Daniel G. Goldstein y Mark W. Spitznagel. Harvard Business Review, Octubre 2009.

28 oct 2009

El riesgo - I

Siguiendo con el último número de Harvard Business Review me encuentro con un buenísimo artículo titulado "Los 6 errores que los ejecutivos cometen en el manejo del riesgo" (The six mistakes executives make in risk management) escrito por Nassim N. Taleb (autor de The Black Swan), Daniel G. Goldstein (Yahoo) y Mark W. Spitznagel. Voy a escribir 2 posts acerca de este artículo, este es el primero.

El artículo empieza con una verdad indiscutible, ningún modelo financiero o de predicción económica nos preparó para el impacto de esta crisis, y las consecuencias de ella siguen sorprendiendo a todo el mundo. Además, como ya es sabido, la crisis fue prácticamente causada por el uso de los modelos de manejo de riesgo por parte de grandes financieras, que finalmente las llevaron a tomar mayores riesgos, en lugar de limitas su exposición a ellos, haciendo que el sistema se vuelva extremadamente frágil.

Los eventos poco probables y de alto impacto son prácticamente imposibles de predecir, y estos dominan cada vez más el ambiente mundial. El 11 de setiembre, Katrina, la crisis financiera, el terremoto en el sudeste asiatico. La globalizacion ha hecho del mundo un sistema complejo, lleno de relaciones insospechadas. El manejo del riesgo necesita de un cambio de enfoque, no debemos tratar de predecir eventos impredecibles, debemos prepararnos para soportar el impacto de un evento grande.

No se puede manejar el riesgo prediciendo eventos extremos. Por que? Porque son muy difíciles de predecir, y si enfocamos esfuerzo en hacerlo entonces perderemos la oportunidad de enfocarnos en otras posibilidades, terminando por asumir más riesgos.

Debemos convencernos que el estudio del pasado no nos ayudará a manejar los riesgos del futuro. Una de las cosas que me repitieron mucho durante mi educación era que estudiabamos el pasado para aprender de nuestros y no volverlos a cometer, pero el futuro esta lleno de errores que no sabemos aún que podemos cometer, justamente porque no hay precedentes! La primera guerra mundial, el 11 de setiembre, son eventos que no tienen precedentes históricos. Muchas veces escuchamos la frase "esto no tiene precedentes" como si fuera una excusa, pues justamente, los riesgos más grandes existen en los hechos sin precedentes, y para los que manejamos el riesgo en nuestras empresas este es un punto a tener en cuenta.

Existe algo en la manera que se comporta nuestra sociedad llamado aletoriedad socioeconómica (socioeconomic randomness), y por ella es que no existen las fallas tipicas, o los éxitos típicos. La sociedad produce muchos efectos tipo "el ganador se lleva todo", y algunas estadísticas son muy claras, el 0.25% de las empresas del mundo son responsables por el 50% del movimiento de capital, el 0.2% de los libros publicados son responsables por casi la mitad de las ventas de libros en el mundo, y el 0.1% de medicinas en el mundo son responsables de más de la mitad de ventas de medicamentos.

No escuchamos los consejos sobre lo que no debemos hacer. Sin embargo, muchas veces estas recomendaciones tienen mucho más fundamento, por ejemplo, dejar de fumar, el investigador Druin Burch decía hace poco que la desaparición del cigarro produciría en el mundo más beneficios que el descubrimiento de la cura para todos los tipos de cancer conocidos. En esa misma línea, si las instituciones financieras hubieran sido más cuidadosas en el pasado reciente hubieran estado menos expuestas a esta crisis y hoy serían mucho más solventes, sin embargo obviamente hubieran obtenido menos ganancias los años anteriores.

Las empresas deberían entonces incorporar el manejo de riesgo y considerarla como una actividad que genera valor, hay que empezar a pensar en el negocio como una partida de ajedrez, los grandes maestros se enfocan en avanzar en el juego y a la vez en no cometer errores como dejarse comer alguna pieza sin sentido, los novatos se concentran únicamente en intentar ganar, y sólo buscan salvar sus piezas cuando el riesgo de perderla es tan evidente como inevitable.